1. La mejor prueba de que algo puede hacerse es que antes alguien ya lo hizo.
Si para alguien fue posible escalar las montañas del Everest, también puede ser para ti. De esto, no bebería haber ninguna duda.
2. Vivir como uno quiere: sólo eso merece llamarse éxito.Entre una persona exitosa y otra que no lo es, sólo hay una diferencia: la determinación, la voluntad, el método y la paciencia.
Si uno quiere vivir la vida que desea no debe dejar nunca de aprender.
3. Conquistar el miedo es el inicio de la riqueza.
Lo peor del miedo es que te derrota antes de haber enfrentado la batalla. Por esta razón, es preciso conquistar el miedo.
Por eso dice Frank Herbert: "Allá donde haya pasado el miedo ya no habrá nada. Sólo estaré yo".
Por tanto, el único miedo que debería tener el ser humano es el miedo a no lanzarse, a no atreverse; miedo a no conquistar el miedo.
4. Sin entusiasmo, nada grande se ha logrado en la vida.
Dice el dicho: "si no te brillan los ojos ante lo que ocurre en tu frente, es difícil que te ocurran cosas extraordinarias". Para permanecer vivos es preciso no perder el entusiasmo en las cosas ordinarias que se hacen diariamente. El entusiasmo es un motor indispensable que nos ayuda a enfocarnos en las soluciones más que en los problemas.
El entusiasmo es la fuerza que hace que las personas persistan en algo cuando los demás abandonan.
5. Los educadores, más que cualquier otra clase de profesionales, son los guardianes de la civilización.
Dijo Tomás Moro en su libro Utopía:
"Si vos toleráis que vuestro pueblo esté mal educado y sus modales corruptos desde la infancia, y después los condenáis por los crímenes a los que su primitiva educación les ha abocado, se llega a la terrible conclusión de que primero los hacéis ladrones y luego los castigáis".
Toda la niñez y la juventud está en manos de quien la forme, la educación. La educación, por medio de los educadores, marca, modula, perfila y esculpe la forma de ser de cada persona. En realidad, la persona suele ser el resultado de sus primeros pasos y de sus episodios iniciales. Por tanto, cuidemos de sus primeros pasos y no tendremos que castigarlos.
6. Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar.
Dice el dicho: "la experiencia hace al maestro". A más práctica, más destreza se adquiere.
La persona que evita equivocarse, nunca aprende y, por tanto, nunca crecerá; quedará estancada.
A veces tiene que exponerse a la realidad tal como es, para vivirla e incluso sufrirla. No hay crecimiento sin algo de sufrimiento y sacrificio.
7. Carecer de algunas de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad.
Si el ser humano tuviese todo, francamente no soñaría ni tendría ilusiones, ni metas ni retos. Ahora bien, una persona sin sueños ni ilusiones, ni metas ni retos, entraría en depresión.
Y ¿qué es la depresión? Es precisamente la ausencia de sueños e ilusiones. Es ausencia de futuro.
Por tanto, carecer de algo es una condición indispensable para no perder las ilusiones y los sueños, aquellas razones que hacen que nos levantemos todos los días de la cama.
8. Una buena parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están muy seguros y los inteligentes repletos de dudas.
Sin embargo, lo que realmente se necesita es aprender es creer más en uno mismo, pues ningún logro está fuera del alcance cuando una persona tiene una gran fe. De tal forma que creer en uno mismo es la única seguridad con la que ha de contar una persona. Por eso se dice:
"La fe mueve montañas"
9. Nunca moriría por mis creencias, porque podría estar errado.
Estar dispuesto a cambiar y tener una actitud de apertura ante todo y ante todos, nos sitúa en mejores condiciones para seguir creciendo. Las personas inteligentes siempre están dispuestas a cambiar.
Por eso dice Keynes: "Lo más difícil del mundo no es que la gente acepte las nuevas ideas sino que olvida las antiguas".
10. El arte de vivir es el arte de no amargarse la existencia por nimiedades.
Si uno quiere disfrutar de la vida, no debe tomarse muy en serio las cosas que ocurren en ella. Pues, fijarse en cosas insignificantes como si fueran importantes o pretender que sean perfectas, puede resultar una carga muy pesada.


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