Ad Code

Responsive Advertisement

Las 10 Claves del Éxito de Dale Carnegie

Dale Carnegie (1888-1955) fue un empresario estadounidense, además de escritor y conferenciante en temas de desarrollo personal. Su libro más influyente, una «biblia» de las relaciones personales, es Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, además de los interesantes Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar la vida y El camino rápido y fácil para hablar eficazmente.

1. Tratar con la gente es, probablemente, el mayor problema que se afronta, especialmente si se es un hombre de negocios.

La vida es un conjunto de relaciones con proveedores, clientes, empleados, socios, familiares, amistades, medios de comunicación, etc. Todo se basa en la interacción con otras personas. Saber tratar con la gente es lo más complicado, aunque de eso también depende todo lo que significa el avance o quedarse estancado.

Quien no sabe relacionarse con los demás, tiene muy pocas posibilidades de ascender. Por eso, en lo que se ha de progresar es en:
Cómo llevarse bien con los demás, cómo gustarles, cómo caerles bien y cómo persuadirlos. 


2. La gente rara vez tiene éxito a menos que se divierta en lo que trabaja.

En el mundo cambiante del mercado actual, asegurarse de que estás haciendo lo que te hace feliz nunca ha sido más crucial, no sólo para el éxito como marca sino también para vivir una vida plena. 

Por tanto, para que otros amen lo que haces, tú tienes que hacer lo que amas. Es decir: 

Ama lo que haces y haz lo que amas
3. Demuestre respeto por las opiniones ajenas. Jamás diga a una persona que está equivocada. Un hombre convencido contra su voluntad sigue siendo de la misma opinión.

La crítica es peligrosa e inútil, porque lastima el orgullo de la otra persona, su sentido de importancia y, en ella, despierta el resentimiento.
Más que seres «racionales» somos seres «emocionales» y, por esto, lo primero que hay que ganarse es el corazón de la persona y sólo después la cabeza.
Por ejemplo: si una persona quiere provocar un cambio duradero en otra, no podrá por medio de la crítica aunque esta sea acertada. Por que cada cual, "en la medida en que anhelamos la aprobación, tememos la condena" (Hans Selye).

4. El único medio para salir ganando en una discusión es evitándola. No se puede ganar una discusión: si se pierde, ya está perdida; si se gana, está perdida.

No se puede ganar una discusión buscando enfrentamiento. En todo caso, lo que hay que procurar es ganarse la voluntad y el afecto de la otra persona.

Eso dice Carnegie:

"si el corazón de un hombre está lleno de discordia y malos sentimientos contra usted no puede atraerlo a su manera de pensar ni con toda la lógica del mundo".

De manera que, cuando una persona quiere triunfar sobre otra daña su orgullo y su vanidad. Por tanto, de nada servirá intentar sobreponerse al punto de vista de la otra persona.

5. Se pueden ganar más amigos en dos meses interesándote por los demás que en dos años intentando que los demás se interesen por nosotros.

Como para cada persona ella misma es la persona más importante, es preciso interesarse por la otra persona si uno quiere ser interesante.
Por tanto, para ganarse la simpatía de otra persona hay que hablar de aquello que le gusta, valora, ama, quiere o necesita. 
Ese es el mejor camino para conseguir la aceptación de la otra persona. Pero esto hay que hacerlo con autenticidad, o sea, sin fingimiento.

6. Llama la atención sobre los errores de los demás indirectamente. Y si tienes que corregir, hazlo después de un elogio.

Al momento de corregir, ante todo, permita que la otra persona salve su prestigio. Estos es, nunca caigas en la tentación de quedar por encima de la otra persona, para no herir su orgullo o atacarlo. A nadie le agrada recibir órdenes. 
Lo mejor que se puede hacer es corregir sugiriendo. 
Y si te toca corregir directamente, primero alabe la lo bueno de la otra persona y luego trate el tema. Intente que los errores parezcan fáciles de corregir y procure no agrandar el problema que vas a abordar.

7. Si se equivoca usted, admítalo rápida y contundentemente.

Sé pronto en admitir tus errores si te has equivocado. Esto te hace más digno, más auténtico y más humano pues, finalmente, todos cometemos equivocaciones.

Expresiones como «disculpe», «lo siento», «me equivoqué», «perdona» tienen un efectos relajante, tranquilizador y da confianza a la persona a la que nos dirigimos.

8. Elogie el más pequeño progreso y cada progreso. Sea caluroso en su aprobación y generoso en sus elogios.

Respete y alabe las cualidades de otras personas. Si tienes la oportunidad de resaltar públicamente alguna cualidad de alguien, será mucho mejor. Eso le hará sentirse bien y le hará ganar puntos con respecto a las otras personas. 
Así como la comida es el alimento para el cuerpo, el elogio es también alimento para el espíritu o para el alma. Por lo que todo elogio ha de ser auténtico y sin fingimiento.
Finalmente, haz que la otra persona siempre se sienta importante, y hazlo sinceramente, reconociendo sus cualidades y talentos cada vez que sea posible. Esto es muy fácil llevarlo acabo y no hay excusa para no hacerlo. 

9. Si hay un secreto del éxito, reside en la capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde ese punto de vista así como del propio. Demuestra respeto por las opiniones ajenas, jamas digas a alguien que esta equivocado.
Intente siempre ponerse en el lugar del otro, en eso consiste la «empatía». Trate de comprender a las personas que acuden a ti. Realice el esfuerzo que requiere aquello. 
Recuerde que la crítica y el reproche no son provechosas para nadie. Mejor, indague las causas que producen las opiniones y comportamientos de la otra persona para comprenderla mejor.

10. No hay nada más halagador para otra persona que saber escucharla con atención exclusiva donde el silencio es activo.

Si eres un buen oyente, tienes muy ganado en el mundo de las relaciones personales. Las persona que practican la cordialidad, siempre terminan cayendo bien a todo el mundo, por han hecho del arte de escuchar una forma de vida.

Escuchando a las personas, no juzgando, es como se descubre que el anhelo más profundo de todo ser humano es sentirse querido, importante y reconocido. Por tanto, el mejor conversador es siempre aquel que escucha con una atención genuina. Es lo que recalca el propio Carnegie:
"Mostrar un interés genuino en los demás escuchándoles con atención no sólo le reportará amigos, sino que también puede crear lealtad a la compañía [empresa, institución, organización] por parte de los clientes".

Publicar un comentario

0 Comentarios